Desde 2009 las mujeres dejaron de percibir, por ganancias medias anuales, 5.499 euros; en 2010, 5,744 euros; en 2011, 5.900, y en 2012 (últimos datos publicados por el INE, en junio de 2014), 6.144 euros. Es decir, la tercera parte de su salario.
Así, en 2009, el salario anual medio masculino fue el 128,1 por ciento del femenino; en 2010, el 129,1 por ciento; en 2011, el 129,8, y en 2012, el 131,5 por ciento. Por eso hablamos de una brecha salarial de género del 31 por ciento..
Algunos factores de la brecha salarial
Las mujeres acceden en mayor medida que los hombres a un mercado laboral muy concentrado en sectores y ramas de actividad (segregación laboral sectorial), en sectores feminizados que suelen presentar mayor tendencia al empleo precario (parcial, temporal, discontinuo) y salarios medios inferiores.
El tiempo parcial, por sí solo, explica casi la mitad de la brecha salarial, por su peso relativo entre las mujeres.
Ocho de cada diez empleos a tiempo parcial son desempeñados por mujeres.
Otros factores
Consecuencia de estereotipos y prejuicios de género, son factores muy sutiles que no siempre se perciben individualmente, pero que se hacen visibles con diagnósticos laborales o estudios con dimensión de género.
Destacan, por ejemplo, una desigual valoración de tareas equivalentes, que se traduce en una infravaloración de las consideradas propias de mujeres, o procedimientos de promoción profesional personalistas, que incluyen injustificadamente requisitos que alejan a una parte importante de mujeres, como la exigencia de disponibilidad absoluta.